Los países en desarrollo están aplicando políticas industriales de forma más agresiva que las naciones ricas, aunque muchos recurren en exceso a medidas poco precisas, como aranceles y subvenciones, que probablemente no den resultado, advirtió el Banco Mundial en un informe publicado este martes.
El documento, que analiza estrategias en 183 naciones, señala que las economías en desarrollo utilizan este tipo de políticas de manera más intensiva que los países de ingresos altos. De acuerdo con los autores Ana Margarida Fernandes y Tristan Reed, las naciones de bajos ingresos se centran, en promedio, en 13 sectores para impulsar el crecimiento, más del doble que los Estados más ricos.
El informe se da a conocer en un contexto de intensificación de las tensiones comerciales a nivel global, con gobiernos que van desde Estados Unidos hasta China recurriendo cada vez más a medidas proteccionistas para blindar industrias estratégicas. Este entorno ha reavivado el debate sobre la mejor manera de fomentar el empleo, las exportaciones y el desarrollo económico.
En este sentido, el economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, señaló en el prólogo que los gobiernos han respaldado durante mucho tiempo la política industrial, utilizando herramientas estatales para moldear la producción en lugar de depender únicamente de los mercados.
“El año pasado, el 80% de los economistas del Banco Mundial en los distintos países informaron que los gobiernos de los países clientes les pedían consejo sobre cómo utilizar la política industrial de forma más eficaz”, escribió Gill.
El informe también refleja un cambio en la postura del organismo respecto a hace tres décadas, cuando se advertía que la política industrial solía ser un “fracaso costoso”, recordó Gill.
“Ese consejo no ha envejecido bien; hoy en día tiene el valor práctico de un disquete”, afirmó.
De acuerdo con El Economista, subrayó que, aunque la política industrial puede ser una herramienta viable, su implementación suele presentar fallas.
“Los gobiernos suelen recurrir a instrumentos contundentes, optando por el garrote de los aranceles y subsidios generalizados en lugar del bisturí de los parques industriales y los programas de desarrollo de competencias”, señaló.
Según el informe, las economías de bajos ingresos imponen los tipos arancelarios medios más elevados a las importaciones, con un 12%, frente al 5% de los países de altos ingresos.
Si bien los aranceles pueden proteger a las industrias incipientes en mercados con una fuerte capacidad estatal y flexibilidad fiscal, muchos Estados más pobres carecen de recursos para absorber los costes asociados.”Todos los países saldrían ganando con un enfoque más pragmático y preciso”, afirmó Gill.
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